Es muy fácil decir “Te quiero” o “Te amo” pero esas palabras se esfuman como si fueran humo cuando llega el momento de probarlas. La gran mayoría de los que proclaman amor no están presentes en los momentos difíciles e incluso se alejan cuando aparecen los problemas o los obstáculos del camino. Otros, ni siquiera están en los momentos más felices y cuando más nos hubiera gustado disfrutar de su presencia. ¿No es así?
Sin embargo, en este tiempo también he descubierto que la primera persona que no me falló fue mi Profe. Él fue, es y será por siempre mi amor incondicional, porque siempre está listo para ayudarme, porque me quiere como soy y porque cada vez que lo necesito, me brinda su cariño y comprensión. Con él me siento segura, protegida y aceptada. Por eso es que hoy, con esta reflexión, aprovecho para que sepa lo que siento por él y cuánto valoro todo lo que hizo por mí en estos dos años.
Él estuvo siempre. Estuvo en los momentos más felices e importantes para mí y también en los difíciles. Estuvo presente cuando porté la bandera en mi acto de colegio, estuvo en esa noche de mi fiesta de egreso cuando estrené mi vestido, me acompañó a votar por primera vez… y fue partícipe tantas veces de mi risa, de mi alegría, de mis logros, de mis metas alcanzadas. Sé que hubiera querido estar en muchas otras ocasiones, pero yo agradezco que haya estado en las que estuvo. Fue muy importante para mí y a veces siento que no me alcanzan las palabras para agradecérselo.

Estuvo también cuando las cosas se pusieron difíciles. No se apartó cuando los problemas amenazaban con nuestra relación. Permaneció fuerte y me protegió cuando a causa de tanto dolor las lágrimas empañaban mi mirada y mi felicidad.
¿Cómo no puedo estar feliz a su lado? ¿Cómo no amar a este maravilloso hombre que me demostró la cara más bonita del amor?
Él es el destinatario de mi sonrisa más brillante, el que conoce mi risa más espontánea, el que seca mis lagrimitas cuando algo me angustia, el que sabe como tratarme, el que más me alegra, y el que conoce todos los rincones mi corazoncito adolescente mejor que nadie.
Por eso es que lo amo tanto y me siento plenamente feliz a su lado. Porque él me ayudó a descubrir que el amor verdadero existe.
Gracias por todo esto, Papi, mi amorcito incondicional…
Lolita