Fumé un cigarrillo y cuando me tranquilicé fui a buscar algún lugar, no muy lejos, donde comer algo para volver rápido al hotel, a esperar que regresara.
LOS SUEÑOS Y LAS FANTASÍAS ADOLESCENTES SE HACEN REALIDAD CUANDO MENOS LO ESPERAMOS
jueves, 11 de noviembre de 2010
Diario de El Profesor: Cosas de grandes
Fumé un cigarrillo y cuando me tranquilicé fui a buscar algún lugar, no muy lejos, donde comer algo para volver rápido al hotel, a esperar que regresara.
domingo, 7 de noviembre de 2010
Diario de Lolita: A solas
jueves, 4 de noviembre de 2010
Diario de Lolita: El encuentro
lunes, 1 de noviembre de 2010
Diario de El Profesor: El viaje
Ese primer viaje fue con mi abuelo, a los cinco años, para pasar unos días en la casa de su hijo mayor, mi tío, en Villa Carlos Paz cuando no era más que un pueblito y no la ciudad que es actualmente. La misma Villa Carlos Paz en la que pasamos unos días de descanso en marzo de este año con Lolita.
Aunque no suelo usar el baño del micro, ese primer día me encerré a lavarme los dientes, mojarme un poco la cara para despejarme y ponerme presentable. Cuando salí del baño, el micro estaba pasando por el costado del Hospital San Roque. Estábamos por llegar a la terminal.
domingo, 19 de septiembre de 2010
Diario de Lolita: Dispuesta a todo

“Querido diario:
Ayer estaba por escribirte pero no tenía fuerza de voluntad, estaba destrozada, como si me hubieran serruchado a la mitad.
Resulta que venía planeando todo desde el sábado pasado porque él me había dicho que vendría este fin de semana. Contaba los días que faltaban.
En mitad de la semana, me decía que venía, y ya al día siguiente que no sabía... que dudaba...
¿Cómo es posible que dude tanto? ¿Por qué no se decide de una vez?
Me dijo que si no venía no era por falta de dinero o por exceso de trabajo, sino por algo más profundo, más complicado. Me decía que él era responsable, que no quería hacerme daño, que pensaba en todas las consecuencias que esto podría tener para mí y para él... que podía yo encariñarme y después sufrir su ausencia... que lo pensaría y al día siguiente me comunicaría su decisión.
Me cansan un poco todas estas reflexiones ¿Acaso no entiende que lo amo y necesito tenerlo conmigo para abrazarlo cuanto antes?
Resultó ser que el jueves por mensaje de texto me partió el corazón. No venía “por ahora” porque –dijo– “me quería bien”.
¡Es tan injusta la vida...! Lloré porque me sentía herida, desilusionada e impotente, porque sentía que perdía al hombre que amaba....”
A pesar de mis temores con respecto al sexo, a pesar del problema que este hombre me estaba trayendo en mi hogar –mi papá ya había descubierto mi secreto–, estaba dispuesta a todo, iba a inventarme cientos de mentiras con tal de poder gozar de su presencia tan solo unas horas, con tal de tenerlo conmigo el tiempo suficiente para cumplir con mi sueño de percibir el sabor de sus labios en ese primer beso en la boca que reservaba para él.
Lolita
martes, 1 de diciembre de 2009
Feliz Aniversario, Loli
–¿Sabés qué? –dijo.
–¿Qué, Cushita?
–Sos mucho más lindo de lo que yo creí.
Es cierto. No me esperaba ese comentario.
–¿En serio, te parece? –le pregunté.
–Claro. En las fotos ya parecías lindo –dijo–, pero en la realidad sos hermoso.
Pasaron dos años desde que Lolita y yo mantuvimos ese diálogo en una soleada mañana de un sábado que auguraba ser caluroso en la ciudad de Córdoba.
Era un primer día de diciembre como éste (aproximadamente a la misma hora en que estoy escribiendo) y yo, como si estuviera viviendo un sueño, había viajado durante toda la noche y estaba al lado de esa jovencita adolescente que parecía más chiquita de lo que era.
No sé si alguna vez se lo dije, pero yo también sentí ansiedad y nerviosismo y ese revoltijo de emociones y sensaciones que se apropiaron de mí esa primera vez que tuve frente a mí a Lolita. En esa mañana de un primer día de diciembre como hoy, el cuerpo del hombre mayor era sólo la apariencia, porque el que estaba ahí, viviendo esos momentos inolvidables era el adolescente que fui. Lolita, perceptiva como es, lo descubrió detrás del aspecto.
Ese día soleado que no voy a olvidar, el adolescente convenció al hombre que no se había equivocado cuando tomó la decisión de viajar para conocer a esa chiquita sorprendente de quien, casi sin darse cuenta y como suele suceder con los sentimientos, empezaba a enamorarse.
No fue fácil, hoy lo confieso, convencer al hombre maduro de volver a percibir ese desconcierto que provocan las sensaciones y los sentimientos. Cuando se ha vivido muchos años, la realidad pesa mucho más que las ilusiones y la mente suele hacerle zancadillas al corazón diciéndole que no se puede, que no se debe, que es imposible, que no va a durar, que es una locura, que cuarenta y un años de diferencia son demasiados y que el precio de la insensatez es demasiado costoso.
Quizás sea cierto.
Pero no es menos cierto que cada instante de cada uno de los días que han transcurrido desde ese primero de diciembre de hace dos años, bien lo valen. Por lo menos para mí.
Tal vez haya sido la “química” que menciona Lolita, la que encendió la mecha de la pasión, esa calurosa mañana de hace dos años. Quizás, el hecho de haber nacido el mismo día además de ser una curiosa coincidencia, tenga que ver con la consustanciación de dos almas gemelas que se unieron alguna vez, en
otro lugar y tiempo, para no separarse más. No lo sé.Dijo una vez Edith Piaf que para una mujer el mejor y más inolvidable recuerdo, es el del primer beso. Ese primer día de diciembre, hace dos años, Lolita me hizo el inapreciable regalo que es ese primer beso de mujer. El beso que se da con los labios y con el que se entrega el corazón.
Gracias por ese primer beso y por dejar que te acariciara el corazón, Lolita. Gracias por tocar el mío con la varita mágica de tus ilusiones, transformadas en caricias, mimos y palabras.
¿Qué palabras se usan para agradecer dos años de vida? ¿Cómo se expresa lo que se siente cuando se recibe ese inesperado regalo con el cual a uno se le devuelven las ilusiones que creía perdidas para siempre?
Por hacerme ese regalo, Princesita, vaya este texto de homenaje y reconocimiento a tu persona y a estos dos años que compartimos viviendo cada minuto estando lejos o cerca físicamente, pero juntos en el corazón, unidos por nuestros sentimientos.
Quiero que tengas por seguro, querida mía, que sea lo que fuere que la vida nos tenga reservado, ya estás en mi corazón como yo en el tuyo.
El corazón de un hombre es el lugar en el cual el amor perdura, resguardado e inalterable, para siempre.
En especial, si es el definitivo. El último de su vida.
TE AMO, LOLI.
¡FELIZ ANIVERSARIO!
El Profesor



