LOS SUEÑOS Y LAS FANTASÍAS ADOLESCENTES SE HACEN REALIDAD CUANDO MENOS LO ESPERAMOS
jueves, 4 de noviembre de 2010
Diario de Lolita: El encuentro
jueves, 7 de octubre de 2010
Diario de Lolita: Urdiendo planes
sábado, 25 de septiembre de 2010
Diario de Lolita: La fuerza del amor
jueves, 23 de septiembre de 2010
Diario de El Profesor: Vacilaciones
Mensaje desde el corazón para mi nenita traviesa:¿Sabés? Más allá de los juegos y fantasías, mi pequeña princesita hermosa, siento por vos una gran ternura y a veces no sé cómo hacer para cuidarte.
La forma en que tuve que responderle a tu papá hoy no me hace bien, Cushita. A veces siento que ya estoy demasiado cansado para estas cosas. Y, sin embargo, no puedo dejar de pensar en vos... más allá de cualquier consideración de hombre-mujer.
Como vos escribiste, hasta que Dios diga cuándo tiene que terminar, sabé que aunque esté tan lejos y no te haya visto, de alguna manera muy extraña que no me había ocurrido antes, te quiero, dulce Frutillita.
Que tengas un buen descanso y un mejor despertar.
Cada día, vale la pena de ser vivido con sus alegrías y sus penas; con sus dones y sus vicisitudes.
Me digo, una y otra vez, que debe haber alguna razón que no conozco, que hizo que la vida me llevara hasta tu persona y a vos hasta la mía.
Tuyo,
Papi
Ahora, mientras escribo y antes de publicar esta nueva entrega, tomo conciencia que mañana es 24. Un nuevo 24, como aquel otro, cuando nuestras circunstancias se encontraron, a destiempo, y no por casualidad.
domingo, 19 de septiembre de 2010
Diario de Lolita: Dispuesta a todo

“Querido diario:
Ayer estaba por escribirte pero no tenía fuerza de voluntad, estaba destrozada, como si me hubieran serruchado a la mitad.
Resulta que venía planeando todo desde el sábado pasado porque él me había dicho que vendría este fin de semana. Contaba los días que faltaban.
En mitad de la semana, me decía que venía, y ya al día siguiente que no sabía... que dudaba...
¿Cómo es posible que dude tanto? ¿Por qué no se decide de una vez?
Me dijo que si no venía no era por falta de dinero o por exceso de trabajo, sino por algo más profundo, más complicado. Me decía que él era responsable, que no quería hacerme daño, que pensaba en todas las consecuencias que esto podría tener para mí y para él... que podía yo encariñarme y después sufrir su ausencia... que lo pensaría y al día siguiente me comunicaría su decisión.
Me cansan un poco todas estas reflexiones ¿Acaso no entiende que lo amo y necesito tenerlo conmigo para abrazarlo cuanto antes?
Resultó ser que el jueves por mensaje de texto me partió el corazón. No venía “por ahora” porque –dijo– “me quería bien”.
¡Es tan injusta la vida...! Lloré porque me sentía herida, desilusionada e impotente, porque sentía que perdía al hombre que amaba....”
A pesar de mis temores con respecto al sexo, a pesar del problema que este hombre me estaba trayendo en mi hogar –mi papá ya había descubierto mi secreto–, estaba dispuesta a todo, iba a inventarme cientos de mentiras con tal de poder gozar de su presencia tan solo unas horas, con tal de tenerlo conmigo el tiempo suficiente para cumplir con mi sueño de percibir el sabor de sus labios en ese primer beso en la boca que reservaba para él.
Lolita
viernes, 10 de septiembre de 2010
Diario de Lolita: ¡Sorpresa!

Era la voz de un hombre, de eso no cabía duda. Inmediatamente sospeché que podía ser él.
–¿Quién habla?
–Yo, Cushita... –era él, que me hablaba con esa encantadora tonadita porteña que él dice que no tiene, que la tonadita la tenemos los cordobeses.
–Ah... hola... –dije, vacilando, porque mi papá levantó la vista y me miró.
–Decime: ¿está tu papá cerca? –me preguntó, y ya no tuve dudas: era adivino.
–Mmm... más o menos.
–Bueno, tranquila, no te pongas nerviosa...
–Sí –dije, mientras me alejaba del lugar donde estaba mi papá.
–¿Cómo estás?
–Bien, acá ando –estaba tan, tan emocionada que no sabía qué contestarle y me inquietaba que mi papá pudiera escuchar.
–“Bien acá ando” –me imitó–, con esa tonadita cordobesa que tenés...
Se rió, como un chico que estuviera haciendo una travesura. Yo me quedé callada, pero como seguía riendo le pregunté:
–¿De qué te reís?
–De que debes estar helada por el frío y por la sorpresa... ¿no?
–Y, sí...
¡Ay, Diossss! Me estaba hablando ese hombre que me había deslumbrado, cautivado y enamorada y yo no podía hacer otra cosa que contestarle con monosílabos. Me temblaban las manos y me latía más fuerte el corazón. Bah, creo que temblaba toda.
–Bueno, tranquila... Te comprendo, sólo quise darte una sorpresa.
Hablamos poco y, la verdad, no me acuerdo de qué, de tan emocionada que estaba. Después nos despedimos y colgué. Me quedé pensando el resto de la noche en él. El haberse animado y tomar la iniciativa de llamarme significaba, de algún modo, que estaba interesado en mí. Ya en la cama, trataba de acordarme de sus palabras, de su voz, y de su risa... No podía dormirme. Las palomitas en la pancita revoloteaban y me hacían más cosquillitas que nunca. ¡Qué gesto tan hermoso!
En ese momento me di cuenta que él era mi secreto, era mi amor prohibido, mi amante lejano, mi hombre amado sin aún conocerlo... era todo mi mundo. Me había acariciado el corazón y me había revolucionado los sentimientos.
El Profesor había pasado a ser mi tesoro secreto más preciado y me ilusionaba tenerlo.
Lolita



